jueves, 12 de marzo de 2026

360.- VILLA SANTA JULITA - CASTAÑEDO/CASTAÑÉU (GRADO/GRAU)

 

Anselmo González del Valle y Fernández Roces (Oviedo 1820 – Madrid 1876) fue un destacado empresario y mecenas asturiano que cimentó su inmensa fortuna en Cuba durante el siglo XIX. Tras emigrar a La Habana en 1840 llamado por su tío, se especializó en la industria del tabaco, destacando por ser uno de los primeros fabricantes en involucrarse directamente en el cultivo agrícola en la región de Vuelta Abajo. Su éxito comercial se consolidó con la creación de la marca La Integridad y, posteriormente, con la adquisición de la prestigiosa firma Hija de Cabañas y Carvajal, lo que le permitió expandir sus negocios hacia los ferrocarriles y el sector inmobiliario tanto en la isla como en España.

Su relevancia social fue igual de notable, contrajo matrimonio con María de Jesús González Carvajal en 1851, cuya familia pertenecía a la élite tabaquera de la época. Anselmo ocupó importantes cargos políticos, llegando a ser alcalde de La Habana y regidor de San Cristóbal, además de destacar como un generoso filántropo. Entre sus obras benéficas sobresale el apoyo económico a la Universidad de Oviedo para evitar su cierre, así como donaciones a instituciones religiosas y la fundación del Casino Español en La Habana. En 1859 María de Jesús se trasladó a vivir a Estados Unidos, dejando a sus hijos al cuidado de su padre. Hacia 1863, tras el fallecimiento de su hija de seis años, María Mercedes, Anselmo decidió enviar a sus dos hijos varones, Anselmo (1852-1911) y Emilio Martín (1853- 1911), a Oviedo, quedándose él al frente de sus negocios, aunque viajaba frecuentemente a España.

Emilio Martín González del Valle tras iniciar sus estudios con los jesuitas en Cuba, le trasladaron a Asturias a los diez años, donde desarrolló una brillante carrera académica que culminó con un doctorado en Derecho. Durante su etapa en Madrid, se sumergió en el efervescente ambiente intelectual del Ateneo, lo que despertó su vocación como periodista y colaborador en publicaciones de prestigio. A pesar de su juventud, regresó a Cuba como catedrático de la Universidad de La Habana, pero su vida estuvo marcada por una intensa actividad política entre la isla y la península. Fue diputado por Pinar del Río y Luarca, además de senador por Lérida. Aunque de convicciones monárquicas y católicas, se distinguió por defender un régimen autonómico para Cuba. Al margen de su actividad política destacó su actividad intelectual siendo vocal de la Comisión Provincial de Monumentos de Oviedo, académico de la Real Academia de la Historia de Madrid y desempeñó diversos cargos en distintas instituciones culturales. Fue nombrado I Marqués de la Vega de Anzo (parroquia de Grado) en 1889.

 Se casó con Julita Fernández de Miranda y Vives (1858-1890), hija del General Ponte y hermana de Álvaro Fernández Miranda y Vives vizconde consorte de Campo Grande, y autor a principios del s. XX del libro "Grado y su concejo". Julita falleció a la edad de 32 años tras haberle dado ocho hijos. En 1892 se casó en segundas nupcias con Carmen Astray y González de Briones con la que tuvo tres hijos. Falleció en Córdoba dejando un legado como intelectual y jefe del Partido Liberal en Asturias.

Villa Santa Julita, está situada en la parroquia de Castañéu en Grado y es una de las construcciones más emblemáticas del concejo. Fue mandada edificar en 1891, el arquitecto encargado del proyecto fue Nicolás García Rivero, ovetense de renombre cuya obra más reconocida es el antiguo Palacio de la Diputación Provincial hoy Palacio de la Junta General del Principado de Asturias. Aunque hoy se percibe como una majestuosa residencia de verano, su origen tuvo un carácter marcadamente filantrópico, ya que inicialmente fue concebida para albergar un asilo de ancianos, motivo por el cual tiene esa peculiar planta en forma de H con una capilla justo en el centro, que separaría la zona de hombres de la de mujeres.  Esta intención fundacional explica su sobria arquitectura de estilo historicista, que se aleja de la estética más colorista de otras casas indianas de la época para adoptar una presencia más institucional y solemne.

El interior del palacete atesora un patrimonio cultural de gran valor, destacando una extensa biblioteca privada y una capilla presidida por un altar de mármol de Carrara y dos cuadros de 1891: “La Caridad” de José Robles y una “Crucifixión” de José Uría y Uría. A lo largo de las décadas, tras el fallecimiento de Julita y el posterior matrimonio del Marqués, el edificio consolidó su uso como vivienda señorial para la familia. En la actualidad, Villa Santa Julita continúa perteneciendo a los descendientes del marquesado, quienes han preservado la integridad de la finca y su mobiliario original.

Fuentes:
https://www.ayto-grado.es/e-villa-julita
Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia (RAH)(dbe.rah.es).

















 Fotografías de la capilla de P. Tamargo tomadas de www.lne.es
  https://www.lne.es/fotos/grado/2024/12/29/imagenes-capilla-casa-familiar-marqueses-112986126.html

Anselmo González del Valle y Fernández-Roces

Emilio Martín González del Valle y Carvajal

Julita Fernández de Miranda y Vives

Martín González del Valle y Fernández de Miranda

martes, 6 de enero de 2026

359.- CASA PALACETE DE INDALECIO CORUJEDO - GRADO (GRADO/GRAU)


La historia de esta casona comienza con la figura de Juan Fernández Bao, un indiano nacido en Loro (Pravia) a mediados del siglo XIX. Como tantos otros, partió con catorce años desde el puerto de Santander rumbo a Cuba, donde forjó una pequeña fortuna en el negocio del tabaco con una participación en la célebre tabacalera de origen asturiano Romeo y Julieta.

Sin embargo, su gran salto económico ocurrió por un azar del destino en Europa. Tras decidir regresar a España en 1871 con sus dos hijos, su barco recaló en Burdeos en plena insurrección de la Comuna de París. Las autoridades francesas le confiscaron sus bienes para financiar la defensa y, tras la revuelta, el gobierno de Thiers le ofreció una compensación singular: a falta de liquidez, le otorgaron el monopolio del tabaco habano en Francia durante cinco años. Don Juan aprovechó la oportunidad, multiplicó su capital y regresó a su tierra en 1880 con una fortuna tan inmensa que los vecinos le rebautizaron como "Don Juan de las Onzas".

A su regreso a España, la tragedia golpeó a la familia con el fallecimiento de su hijo varón al poco de llegar al pueblo. Tras este suceso y después de construir en 1881 la hoy conocida como Casa de Llamero para su madre, Don Juan decidió trasladarse a Grado con su hija Alejandrina. Allí, en el corazón de la villa, encargó al afamado arquitecto Juan Miguel de la Guardia el proyecto de este palacete a finales de 1890.

La edificación es un ejemplo perfecto del estilo ecléctico con influencia francesa. Lo primero que atrapa la vista es su tejado de pizarra en forma de escamas, muy inclinado y salpicado de elegantes mansardas. Sus fachadas combinan balcones adintelados en la planta baja con arcos semicirculares en la superior, mientras que la parte posterior luce una imponente galería de madera de dos alturas. El conjunto se completa con un jardín cercado que alberga un pozo de fundición de 1900 y una original casita destinada al chófer.

Aunque la financiación fue de Fernández Bao, el palacete debe su nombre a su yerno, Indalecio Corujedo y Fernández, hijo de Indalecio Corugedo y Cañedo y de Emilia Fernández Mariñas. Nacido en Oviedo en 1870, Indalecio procedía de una familia con fuerte arraigo y posesiones en Grado y Belmonte. Fue un hombre polifacético: licenciado en Derecho, concejal en Oviedo, miembro de consejos como La Unión Industrial e Hidroeléctrica del Cantábrico y diputado por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez.

En 1890, Don Juan le compró el Palacio de Doriga al arruinado Vizconde del Cerro junto a numerosas fincas como regalo de boda para su hija Alejandrina y su yerno. Tras el fallecimiento de Don Juan en 1900, fue Indalecio quien rehabilitó dicho palacio con las mejores calidades de la época.

El matrimonio tuvo cuatro hijos que continuaron el legado familiar: Leopoldo (fue arquitecto municipal en Pravia), Carmen (se casó con Valentín Andrés Álvarez, ilustre escritor de la generación del 27, además de economista y físico de renombre), Ángeles e Indalecio.

Indalecio Corujedo falleció finalmente en el Palacio de Doriga el 27 de agosto de 1952, cerrando un capítulo esencial de la historia social y arquitectónica de la comarca.

El edificio está dedicado hoy a viviendas y oficinas.

Fuentes:















miércoles, 3 de diciembre de 2025

358.- CASA PALACETE DE LOS CASARES - GRADO (GRADO/GRAU)

 

Situada en la Plaza de Indalecio Corujedo, en el centro de Grado, fue construida en 1890 para el indiano D. Álvaro Menéndez, emigrante en Cuba. Se trata de un edificio de gran calidad con planta cuadrada y dos pisos. Llaman la atención las esculturas femeninas que representan las cuatro estaciones en la escalera que daba acceso al jardín, el cual fue eliminado al construir un aparcamiento debajo. A los pies de cada una de ellas está labrado el nombre de la estación correspondiente. En este edificio se instaló el primer ascensor en una vivienda de Grado.

No he encontrado información de cómo pasó la casa a la familia Casares, salvo que la habitaron las hermanas Casares.

El matrimonio formado por Valentín García Casares (¿? -1869) y Benita Rubín de Celis y Llanos (1790-1857) tuvo cuatro hijas: María Rosario Salomé Casares Rubín de Celis (1818-1894), casada con Valentín Longoria Casares (hijos: Nieves, Saturnina María Filomena, Engracia, Saturnina, Socorro, Luis, Benita Martina, Felipe, Lorenzo, Rosario, Soledad y Alejandrino); Teresa Casares, casada con Santiago Arguelles -Meres (sin hijos); María Josefa Casares (soltera) y Cándida Casares (soltera).

El órgano de la iglesia fue financiado por Cándida Casares y Rubín de Celis y se inauguró en 1913, mientras que su hermana Teresa financió un lavadero en 1905. Cándida no pudo disfrutar mucho del sonido del órgano, ya que falleció el 20 de enero de 1914 en esta casa de Grado. Fue la última hermana en fallecer. Después la habitó su sobrina Socorro Longoria y Casares, que falleció en 1924 a los 75 años, siendo enterrada en el cementerio de Grado.

Tras años de abandono, se puso en venta y el empresario moscón José Vidal Fernández Fernández contactó rápidamente con la familia madrileña propietaria del inmueble, llegando a un acuerdo para así poder cumplir su sueño de juventud de comprar el viejo edificio. La casa estaba en un estado de conservación muy precario. Tras emplear más de una década en su rehabilitación, el empresario convirtió el antiguo desván de la casa en su vivienda y dedicó el resto de estancias originales del inmueble al alquiler de oficinas para empresas. Las puertas de madera noble recobraron su esplendor, se recuperaron las impresionantes pinturas del techo, se restauraron muebles antiguos y el antiguo jardín se convirtió en un patio encima de un aparcamiento. En el año 2003 llegó el primer inquilino empresario. D. Vidal Fernández falleció en Grado el 19 de marzo de 2023 a los 81 años. Con el paso del tiempo, todos los vecinos de Grado conocen al edificio como la «Casona de Vidal».













Detalles añadidos por D. José Vidal Fernández Fernández


viernes, 21 de noviembre de 2025

357.- EL CALABIÓN - GRADO (GRADO/GRAU)

 

“El Calabión es una vivienda unifamiliar de 1.887, de estilo francés, pertenece a la familia González. El arquitecto fue Juan Miguel de la Guardia.

Nos encontramos con un palacete levantado en el centro de una finca cerrada con verja de hierro. Tiene planta irregular de dos pisos y cubierta resuelta con las características mansardas de influencia francesa. Sus fachadas se compartimentan con pilastras y líneas de imposta que destacan del enlucido de sus muros, así como el cerco de todos sus vanos, adintelados, con guardapolvo en los pisos inferiores y de perfil sinuoso en el superior.

Originalmente, las mansardas estaban recubiertas por escamas de pizarra, pero tras el incendio que sufrió en los años 60 del siglo XX, el recubrimiento se modificó optando por alicatado de pequeños azulejos en color amarillo y morado.”


Fuente: https://www.ayto-grado.es/el-calabion


He copiado literalmente el texto de la página web de ayuntamiento de Grado ya que no he encontrado ninguna información adicional salvo que en mismo lugar existía un llagar denominado Calabión de donde le viene el nombre y que durante la Guerra Civil fue utilizada como cuartel. Parece ser que la información del ayuntamiento no es correcta y la familia González fue la segunda propietaria.