martes, 6 de enero de 2026

359.- CASA PALACETE DE INDALECIO CORUJEDO - GRADO (GRADO/GRAU)


La historia de esta casona comienza con la figura de Juan Fernández Bao, un indiano nacido en Loro (Pravia) a mediados del siglo XIX. Como tantos otros, partió con catorce años desde el puerto de Santander rumbo a Cuba, donde forjó una pequeña fortuna en el negocio del tabaco con una participación en la célebre tabacalera de origen asturiano Romeo y Julieta.

Sin embargo, su gran salto económico ocurrió por un azar del destino en Europa. Tras decidir regresar a España en 1871 con sus dos hijos, su barco recaló en Burdeos en plena insurrección de la Comuna de París. Las autoridades francesas le confiscaron sus bienes para financiar la defensa y, tras la revuelta, el gobierno de Thiers le ofreció una compensación singular: a falta de liquidez, le otorgaron el monopolio del tabaco habano en Francia durante cinco años. Don Juan aprovechó la oportunidad, multiplicó su capital y regresó a su tierra en 1880 con una fortuna tan inmensa que los vecinos le rebautizaron como "Don Juan de las Onzas".

A su regreso a España, la tragedia golpeó a la familia con el fallecimiento de su hijo varón al poco de llegar al pueblo. Tras este suceso y después de construir en 1881 la hoy conocida como Casa de Llamero para su madre, Don Juan decidió trasladarse a Grado con su hija Alejandrina. Allí, en el corazón de la villa, encargó al afamado arquitecto Juan Miguel de la Guardia el proyecto de este palacete a finales de 1890.

La edificación es un ejemplo perfecto del estilo ecléctico con influencia francesa. Lo primero que atrapa la vista es su tejado de pizarra en forma de escamas, muy inclinado y salpicado de elegantes mansardas. Sus fachadas combinan balcones adintelados en la planta baja con arcos semicirculares en la superior, mientras que la parte posterior luce una imponente galería de madera de dos alturas. El conjunto se completa con un jardín cercado que alberga un pozo de fundición de 1900 y una original casita destinada al chófer.

Aunque la financiación fue de Fernández Bao, el palacete debe su nombre a su yerno, Indalecio Corujedo y Fernández, hijo de Indalecio Corugedo y Cañedo y de Emilia Fernández Mariñas. Nacido en Oviedo en 1870, Indalecio procedía de una familia con fuerte arraigo y posesiones en Grado y Belmonte. Fue un hombre polifacético: licenciado en Derecho, concejal en Oviedo, miembro de consejos como La Unión Industrial e Hidroeléctrica del Cantábrico y diputado por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez.

En 1890, Don Juan le compró el Palacio de Doriga al arruinado Vizconde del Cerro junto a numerosas fincas como regalo de boda para su hija Alejandrina y su yerno. Tras el fallecimiento de Don Juan en 1900, fue Indalecio quien rehabilitó dicho palacio con las mejores calidades de la época.

El matrimonio tuvo cuatro hijos que continuaron el legado familiar: Leopoldo (fue arquitecto municipal en Pravia), Carmen (se casó con Valentín Andrés Álvarez, ilustre escritor de la generación del 27, además de economista y físico de renombre), Ángeles e Indalecio.

Indalecio Corujedo falleció finalmente en el Palacio de Doriga el 27 de agosto de 1952, cerrando un capítulo esencial de la historia social y arquitectónica de la comarca.

El edificio está dedicado hoy a viviendas y oficinas.

Fuentes:















miércoles, 3 de diciembre de 2025

358.- CASA PALACETE DE LOS CASARES - GRADO (GRADO/GRAU)

 

Situada en la Plaza de Indalecio Corujedo, en el centro de Grado, fue construida en 1890 para el indiano D. Álvaro Menéndez, emigrante en Cuba. Se trata de un edificio de gran calidad con planta cuadrada y dos pisos. Llaman la atención las esculturas femeninas que representan las cuatro estaciones en la escalera que daba acceso al jardín, el cual fue eliminado al construir un aparcamiento debajo. A los pies de cada una de ellas está labrado el nombre de la estación correspondiente. En este edificio se instaló el primer ascensor en una vivienda de Grado.

No he encontrado información de cómo pasó la casa a la familia Casares, salvo que la habitaron las hermanas Casares.

El matrimonio formado por Valentín García Casares (¿? -1869) y Benita Rubín de Celis y Llanos (1790-1857) tuvo cuatro hijas: María Rosario Salomé Casares Rubín de Celis (1818-1894), casada con Valentín Longoria Casares (hijos: Nieves, Saturnina María Filomena, Engracia, Saturnina, Socorro, Luis, Benita Martina, Felipe, Lorenzo, Rosario, Soledad y Alejandrino); Teresa Casares, casada con Santiago Arguelles -Meres (sin hijos); María Josefa Casares (soltera) y Cándida Casares (soltera).

El órgano de la iglesia fue financiado por Cándida Casares y Rubín de Celis y se inauguró en 1913, mientras que su hermana Teresa financió un lavadero en 1905. Cándida no pudo disfrutar mucho del sonido del órgano, ya que falleció el 20 de enero de 1914 en esta casa de Grado. Fue la última hermana en fallecer. Después la habitó su sobrina Socorro Longoria y Casares, que falleció en 1924 a los 75 años, siendo enterrada en el cementerio de Grado.

Tras años de abandono, se puso en venta y el empresario moscón José Vidal Fernández Fernández contactó rápidamente con la familia madrileña propietaria del inmueble, llegando a un acuerdo para así poder cumplir su sueño de juventud de comprar el viejo edificio. La casa estaba en un estado de conservación muy precario. Tras emplear más de una década en su rehabilitación, el empresario convirtió el antiguo desván de la casa en su vivienda y dedicó el resto de estancias originales del inmueble al alquiler de oficinas para empresas. Las puertas de madera noble recobraron su esplendor, se recuperaron las impresionantes pinturas del techo, se restauraron muebles antiguos y el antiguo jardín se convirtió en un patio encima de un aparcamiento. En el año 2003 llegó el primer inquilino empresario. D. Vidal Fernández falleció en Grado el 19 de marzo de 2023 a los 81 años. Con el paso del tiempo, todos los vecinos de Grado conocen al edificio como la «Casona de Vidal».













Detalles añadidos por D. José Vidal Fernández Fernández


viernes, 21 de noviembre de 2025

357.- EL CALABIÓN - GRADO (GRADO/GRAU)

 

“El Calabión es una vivienda unifamiliar de 1.887, de estilo francés, pertenece a la familia González. El arquitecto fue Juan Miguel de la Guardia.

Nos encontramos con un palacete levantado en el centro de una finca cerrada con verja de hierro. Tiene planta irregular de dos pisos y cubierta resuelta con las características mansardas de influencia francesa. Sus fachadas se compartimentan con pilastras y líneas de imposta que destacan del enlucido de sus muros, así como el cerco de todos sus vanos, adintelados, con guardapolvo en los pisos inferiores y de perfil sinuoso en el superior.

Originalmente, las mansardas estaban recubiertas por escamas de pizarra, pero tras el incendio que sufrió en los años 60 del siglo XX, el recubrimiento se modificó optando por alicatado de pequeños azulejos en color amarillo y morado.”


Fuente: https://www.ayto-grado.es/el-calabion


He copiado literalmente el texto de la página web de ayuntamiento de Grado ya que no he encontrado ninguna información adicional salvo que en mismo lugar existía un llagar denominado Calabión de donde le viene el nombre y que durante la Guerra Civil fue utilizada como cuartel. Parece ser que la información del ayuntamiento no es correcta y la familia González fue la segunda propietaria.













miércoles, 15 de octubre de 2025

356.- LA QUINTANA - GRADO (GRADO/GRAU)

 

La casa fue propiedad de Aurelio Huerta Asenjo, un indiano que emigró a México. La reedificó hacia 1930 sobre la base de una construcción anterior de una sola planta para convertirla en vivienda, según el proyecto presentado por el arquitecto municipal Leopoldo Corugedo.
Aurelio Huerta Asenjo nació en 1884 y era hijo de Manuel Huerta del Valle (1852) y de Jesusa Asenjo (1857) y hermano de José, Enrique y Rogelio.
    Enrique Huerta Asenjo nació en 1876 en Sama de Langreo en Asturias y a finales de la primera década del siglo XX embarcó rumbo a América, en concreto a Estados Unidos. Sin embargo, tras dos años de estancia en Connecticut, dado el clima extremo y su dificultad con el inglés decidió establecerse más al sur, en Ciudad de México.
    Enrique Huerta Asenjo era un hombre con experiencia en la industria metalúrgica y a su llegada en 1911 a Ciudad de México, coincidiendo con el inicio de la Revolución Mexicana, creó una pequeña fundición en el norte de la capital donde fabricaba camas y cunas de hierro colado, así como camas de latón. En breve llegó su hermano Aurelio y juntos crearon otra empresa a la que denominaron “Huerta Hermanos y Sucesores”, dedicada a la fabricación de diferentes enseres domésticos, en especial sartenes, fabricados con aluminio y así se convirtió en la primera empresa en fabricar utensilios de cocina de aluminio en México. Esta empresa desapareció en 1925, para reaparecer en 1930 con el nombre de Vasconia, ya sin Aurelio entre los dueños y sí con los hijos de Enrique.
    Aurelio Huerta, llegó a México a principios del siglo XX posiblemente llamado por su hermano Enrique. Con duro trabajo amasó una pequeña fortuna. Esto le permitió vivir de sus rentas y poder retirarse con su familia a Grado a principios de los años 30, para descansar y pasar el resto de su vida en el pueblo que lo vio crecer, emigrar y volver. Desafortunadamente, los indianos regresaban a sus pueblos de origen con mucho dinero y ostentación, lo cual despertaba envidias entre los lugareños que no habían emigrado y no habían tenido éxito económico al haberse quedado a vivir en el pueblo. Aurelio contrajo matrimonio con Natividad Fernández Fernández con quien tuvo una única hija Marina que nació en La Quintana en 1931. Toda la familia disfrutó de una estancia placentera por varios años en Grado hasta que estalló la guerra civil. Aurelio era de ideas socialistas y antimonárquico, por lo que algunos en Grado le pusieron el mote de «el comunista». Fue procesado según aparece en El Boletín Oficial de la provincia de Oviedo del 26 de noviembre de 1936 y ante la posibilidad de ser fusilado por los hechos que se imputaban huyó a Francia con toda su familia y después a México donde vivió hasta su fallecimiento el 5 de febrero de 1949. Según aparece en distintos Boletines oficiales la familia recobró sus bienes y Aurelio fue indultado. La casa de la Quintana, al quedar abandonada, fue saqueada por los lugareños y después de la guerra civil se alquiló durante varios años a diversos inquilinos, hasta que su hija Marina y su esposo Daniel Varela Suárez, decidieron venderla en los años 50. La casona tuvo varios propietarios hasta que finalmente fue adquirida en 2004 por Luis Rodríguez quien la restauró, ya que se encontraba en un estado de deterioro significativo, hasta convertir la casa en un albergue de peregrinos.

    La Quintana es era una vivienda unifamiliar con un cuerpo central de dos pisos y dos torres situadas a los lados. Se puede incluir dentro del estilo ecléctico ya que en ella se combinan elementos de gusto clásico y barroco. Originalmente tenía tejas vidriadas de color verde que daban cierta originalidad a la cubierta pero desafortunadamente éstas fueron sustituidas en una última restauración.

Fuentes:
https://asturiaspordescubrir.com/articulos/peregrinos-como-indianos/









Fotografías del 2011 anteriores a la última reforma 





Aurelio Huerta Asenjo
Aurelio Huerta Asenjo
Natividad Fernández Fernández
Marina Huerta Fernández
Marina Huerta Fernández
Daniel Varela Suárez