viernes, 8 de octubre de 2010

138.- CASA DE DON ANDRÉS -VILLAPEDRE (NAVIA)

Está situada junto a la carretera N-634. Construida en 1.903 por D. Andrés y su esposa Carmen Fernández Pérez-Villamil, hermana de doña Rosario, para su hija Angelina y su yerno. A fecha de hoy la están restaurando intentando conservar su aspecto original tanto en el interior como en el exterior.




8 comentarios:

  1. Ésta fue mi casa durantes muchos años, en la cual viví con mis padres, Andrés y Ángeles, y con mis 8 hermanos.
    Esta casa guarda para mí muchísimos recuerdos, que me hicieron muy feliz.
    Siempre estaba llena de gente, porque además de nosotros 11, también estaban las mujeres del servicio, se llamaban Isidora, Zoila, Angelita, Amadora la costurela, Visita y otra que ahora no recuerdo.
    Había también un palomar. Teníamos la cuadra con vacas y cerdos.
    Allí pasé los años de mi niñez y parte de mi juventud ya que me fui a estudiar a Gijón.
    Espero que la familia que ahora la tiene, disfrute de la misma felicidad que tuvimos nosotros entonces.
    Fdo.: Isita Pérez, hija mayor de Andrés y Ángeles, que actualmente vive en La Coruña.

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  2. Muchas gracias Isita, siempre es un placer recibir información de primera mano de personas que han vivido y disfrutado de estas casas. Como ves no conseguí ningún dato de D. Andrés, ¿me puedes aportar alguna información sobre su biografía?.
    Un saludo.

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  3. Hola, acabo de leer el mensaje y tengo mucho gusto en contestar a él y espero que te ayude a tener la información que deseas.
    Como te dije, yo soy de Andrés. Nació en Villapedre, era hijo de Manuela y Ramón y tuvo 4 hermanos, Pepe, Faustino, Benigno y Adolfo. Él era el tercero de los cuatro.
    Era una familia de clase media, sin embargo emigraron para poder prosperar a Puerto Rico, excepto uno que fue a Santo Domingo.
    Mi padre, Andrés, emigró cuando tenía 13 años. Se fue sólo en un barco a Puerto Rico, allí lo esperaban sus hermanos.
    Cuando llegó allí trabajó duramente en un negocio de ultramarinos hasta los treinta y tantos años.
    Allí trabajó duramente y tuvo que soportar calamidades de su jefe. Un ejemplo puede ser que cuando se quedaba dormido por agotamiento, el dueño, para despertarlo, le echaba un cubo de agua y sin más miramientos, lo obligaba a seguir trabajando.
    Así estuvo hasta que fue ahorrando e con sus ahorros hizo un pequeño capital que lo invirtió en otros negocios.
    Despues de reunir una cantidad suficiente, regresó a España para ver a sus padres y allí conoció a mi madre, Ángeles. La quiso llevar a Puerto Rico con él pero la madre de ella le rogó que no lo hiciera y volvió sólo.
    Al cabo de un tiempo pudo volver ya con más capital y se casó con mi madre que tenía 22 años. Ella tenía una hermana menor llamada Maruja y cuando fallecieron mis abuelos heredaron entre otras cosas la Casona.
    Mi abuelo tenía en Villapedre otra casa heredada de sus padres, La Casina. La permutó con Maruja, la hermana de mi madre, con la parte que le correspondía en La Casona y así poder tener cada un hogar independiente.
    Tuvieron 9 hijos, yo soy la mayor.
    Mi padre hizo un viaje de nuevo a Puerto Rico para liquidar todos los negocios que allí tenía.
    Volvió a Villapedre y se dedicaba a sus quehaceres, cuidaba de la huerta y otras actividades lúdicas.

    Bueno, creo que por hoy ya es suficiente y no quiero casarte con tanta información.
    En otro momento, si te parece bien, te contará alguna anecdota de la familia.
    Un saludo y decirte que me hizo mucha ilusión ver alguien tuviera la idea de hablar de las casas de los indianos en Villapedre. Un saludo y hasta la próxima. Fdo.: Isita

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    1. Gracias de nuevo Isita, espero que te animes y nos proporciones más información, estaré encantado.Un par de dudas ¿tu abuelo materno, el que construyó la casa, se llamaba también Andrés? ¿Cómo se apellidaba?
      Un saludo.

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  4. Hola, estoy encantada de responder a todas tus dudas.
    No, mi abuelo materno no se llamaba Andrés, se llamaba Ramón Pérez y su esposa Carmen Fernández-Villamil, ellos fueron los que construyeron La Casona para mi madre, Ángeles y su hermana Maruja.
    Ángeles se casó con mi padre, Andrés Pérez (madrileño) y Maruja con Manuel López Verdú, que era alicantino.
    Mi abuelo Ramón tuvo un negocio en Madrid y se fueron a Villapedre y fue cuando hicieron La Casona. El resto de la historia ya lo conoces.
    Seguiré en otro momento contándote más cosas.
    También me gustaría saber porque tienes ese interés en escribir cosas de los indianos, ¿es qué tú también tienes antepasados en Villapedre de los llamados "Indianos"?
    Un saludo, y hasta la próxima. Isita

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    1. No tengo antepasados indianos y ni quiera soy asturiano, pero me gusta la arquitectura y siempre me han llamado la atención las casas indianas y quienes las mandaron construir. Es una pena que al fallecer ellos y sus familiares más directos se pierdan estas historias familiares de sacrificio, trabajo y en algunos casos de riqueza y opulencia. Además me sirve de disculpa para conocer rincones de Asturias que en otras circunstancias me pasarían desapercibidos y poder hablar con personas que me cuentan sus recuerdos con infinita amabilidad, como lo estás haciendo tú.Un saludo

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  5. Bueno, bueno, asturiano no sé, pero poico un rato ya eres, eh?, ja,ja.
    Estoy con unos temas de trabajo (si, esos de los que hablamos el otro dia) y ando un poco agobiada,además del rollo de salud de siempre, pero en 8-10 dias, si todo sale bien, estaré más libre y empezaré a fondo con lo de la reunión.
    Besazo a los dos

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  6. Hola, acabo de releer la historia que he contado y se me acaba de ocurrir otra anécdota de cuando tenía 18/20 años, que paso a relatar:
    Un día de invierno del año 36-37, llamaron a la puerta, cuando mi padre fue a abrir se llevó una sorpresa tremenda, ya que los que llamaban eran soldados del bando republicano. Educadamente pidieron que se les diera los colchones y mantas, además de otras provisiones. Pero al ver a mis hermanos pequeños, uno de ellos dijo: ¿pero, dónde van a dormir estos guajes? y mi padre le contestó, si usted se lleva los colchones tendrán que dormir en el suelo. Y entonces, ese soldado se compadeció de la situación y les dijo a los otros: traed algunas mantas y colchones para los niños.
    Uno de ellos ordenó traer colchones suficientes para que durmieran los niños.

    Un saludo

    Fdo.: Isita

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